sábado, 23 de enero de 2016

Runas #3

 
                                                             \-(Capítulo 3)-\

Bien. Fantástico. Una profecía hablaba de él. No había nadie más sobre el que tuviera que hablar. Solo sobre él. Perfecto. No le gustaba como sonaban los primeros versos. Maldito por Odín, un cuervo te acompañará. Tres veces bañado en sangre serás, y tres puñaladas recibirás. Tampoco le ilusionaba la parte de caer en la miseria.

A la mañana del noveno día partió. En esos nueve días había aprendido algo sobre el seidr. Sabía su destino. Se despidió de Gudrun, la cual le miró con pesar. Con su macuto en el hombro se dirigió a la zona más peligrosa. El mar.

Su destino era Islandia, pero antes tenía que regresar a su hogar natal. Desandó todo lo que había andado. Una sombra le acechaba en el corazón. Tenía un mal presentimiento. Algo estaba pasando.


 
Compró un caballo con el poco dinero que tenía y cabalgó tanto que cuando bajaba del caballo para que este descansara, casi no podía andar. "Odín, puedo ser tu Maldito, puedo ser al que has elegido, pero por favor, que no le pase nada a mi madre."
Sacó un saquito del petate. De la corteza de un nogal había hecho trocitos de madera donde había tallado las runas. Lanzó tres al aire. Su significado no era bueno. Thurisaz e Isaz eran dos. Espina y hielo. heridas y pureza. Y la última era Fehu, la runa de Frey. Riqueza. Una de ellas era el pasado, otra el presente y otra el futuro.
 
Guardó las runas a la vez que sacaba otra. La runa Raido. Viaje, trayecto, velocidad. Era la primera vez que iba a hacer seidr. Sabía la teoría y sabía que era capaz de hacerlo. Recordó las palabras de Gudrun. "Cada runa tiene un significado, y cada runa tiene un tipo de magia diferente. De una runa se puede sacar muchas cosas. Cuando invocas el poder de un runa, ya sea al tallarla o al tenerla tallada ya, hay que pronunciar un conjuro. Hay miles de embrujos, y miles de combinaciones de runas y conjuros. Yo te voy a enseñar lo básico, lo suficiente para mantenerte con vida hasta tu destino."

Empezó a recitar en voz baja, medio rezando a los dioses. Invocaba el poder de la runa, el del conjuro, y el suyo. Fijó su objetivo. La runa emitió una luz blanca durante un instante. Notó el poder de la runa, y percibió que había conseguido su propósito. Recogió sus cosas y se subió al caballo. Este iba como el viento, como si tuviera más patas. Thorgils había conjurado el poder de la runa Raido, velocidad y viaje, y la runa Raido había respondido concediéndole a su caballo la velocidad de Sleipnir, el caballo de ocho patas de Odín.
                                                           * * *
Desde la lejanía se veía una humareda y se distinguía el impulsivo fuego en la casa. Bajó del caballo y lo ató a un árbol. Corrió hacia su hogar, hacia su madre. Se encontró a las lenguas del fuego lamiendo toda la casa. Esta estaba derruida y carbonizada, ya no quedaba nada. Thorgils llamó gritando a su madre, sin resultado alguno. De pronto, tuvo una inspiración. Se volvió hacia el bosque y empezó a correr.
 
Recorrió el mismo camino que había recorrido con seis años. Se sintió como si hubiera vuelto a esa edad, como si hubiera retrocedido en el tiempo. El miedo le invadió y los ojos se le empañaban. Al final llegó a la piedra rúnica. Allí estaba su madre.
 
Se acercó a ella. Estaba tumbada, reposando al lado de la piedra. Tenía un mano en el costado, el cual sangraba. Un profundo corte empezaba en su hombro y acababa en el costado, atravesándola por completo. Se encontraba envuelta en manchas de sangre. Thorgunna levantó los ojos, y comprendió todo lo que había vivido su hijo.
 
- Thorgils... - tosió sangre. - Has vuelto hijo mío. - se retorció de dolor. - Ellos vinieron buscándote, y cuando no les respondí comenzaron a masacrarlos a todos delante de mí. Nadie ha sobrevivido. Han arrasado con todo. Ven, coge mi mano.
 
Thorgils cogió la mano de su madre, con las lágrimas en los ojos. En su palma había una piedra lisa, con la runa Ansuz en ella. La runa de los Aesir.
 
- Era la runa preferida de tu padre. Él quería que la tuvieras. Ten, cógela. - se la puso en la mano. - Lo siento... Lo siento tanto...
 
Thorgunna ladeó la cabeza y dejó de respirar. En el cuello tenía cinco runas tatuadas. Thorgils miró su cuello y a continuación la runa que tenía en la mano. Y gritó. Gritó con toda su alma desgarrada. Gritó por su madre.
 
Una rama crujió. Dos seres salieron de entre los árboles. Tenían forma humana, pero estaban hechos de madera. El de forma de hombre estaba hecho de fresno, y el otro ser, de forma de mujer, estaba hecho de olmo. El hombre-madera habló:
 
- Ella ya está en Fólkvangr, el campo de Freyja. No puedes hacer nada chico. Ven con nosotros, te guiaremos hasta Islandia. Yo soy Ask, y ella es Embla. - el hombre-madera le tendió la mano.



Saludos paganos de Ragnarök.




4 comentarios:

  1. ¡Hola! Me ha encantado la entrada, soy nueva en blogger, así que me encantaría que te pasases por mi blog literario para ver qué te parece y si te gusta, quédate porfa. http://tintasobrepapelmojado.blogspot.com.es/

    Un beso y muchísimas gracias.

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  2. *se va a llorar* Eres muy cruel con el prota -_- jajaja.
    Sigue escribiendo, mola mucho *-*
    Un abrazote
    ~Idoia~
    PD: Tengo que estudiar y que no pares de subir cosas no me deja ¬¬

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  3. Se pone cada vez más interesante la historia...
    ¿Que aventuras le deparan ahora? Eso sí, pobre la mamá TT
    Besos.

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